El informe PISA

postEn relación con los resultados de la prueba de PISA 2012 sobre “Resolución de problemas” de los alumnos españoles, realizada en mayo de 2012, CONCAPA hace una llamada a la responsabilidad de las Consejerías de Educación, quienes sostienen un sistema de diferencias inasumible, incapaces de acoger las buenas prácticas de las Comunidades Autónomas que superan las pruebas internacionales.

El rendimiento medio de los alumnos españoles en Resolución de problemas en PISA 2012 es de 477 puntos, significativamente por debajo de la media de la OCDE (500 puntos), datos que con toda probabilidad ya eran conocidos por los inspectores de Educación y que estos habrían dado a conocer a sus Consejerías.

Es evidente, por tanto, que los conocimientos de los alumnos españoles no son útiles, lo que hace inexplicable el sistema que venimos sosteniendo. Estamos en los últimos puestos en cuanto a Lectura y Matemáticas en el modelo estándar (En Matemáticas la puntuación que alcanza España es de 484 puntos frente al promedio de la OCDE de 494 puntos, ocupando el puesto 25 entre los 34 países miembros. En Comprensión Lectora la puntuación media de los estudiantes españoles es de 488 puntos, 8 puntos inferior al promedio de los países de la OCDE, ocupando el puesto 23), pero según los datos facilitados aún es peor en el formato digital.

Sobre todo, sorprende la diferencia significativa entre Comunidades Autónomas ya que, mientras unas superan la media de la OCDE, otras están por debajo. Esto demuestra la ineficacia de la Conferencia Sectorial de Educación, incapaz de acoger las buenas prácticas de las Comunidades con los mejores datos y de desterrar los errores de aquellas que no alcanzan la media. Lo más adecuado sería consensuar una metodología común, que permita a todas alcanzar con éxito el nivel adecuado.

Para CONCAPA, el estudio evidencia dos graves defectos de nuestro sistema educativo: 1) la inadecuada metodología pedagógica, que impide enseñar los conocimientos, las destrezas y habilidades que demanda la sociedad actual, y 2) lo obsoleto del sistema de formación y perfeccionamiento del profesorado español.

En definitiva, el Informe PISA nos avisa de que es preciso plantear los cambios necesarios en el sistema educativo español para equipararlo a los demás, teniendo en cuenta que es necesaria una mayor transparencia del sistema para que no sólo se aprecien las deficiencias a raíz de este tipo de informes.

Confiamos en que la LOMCE, al permitir potenciar la autonomía de centro y la transparencia, pueda ser una buena herramienta para la difusión de las buenas prácticas tan necesaria.

 Olimpia García Calvo

                                                              Gabinete de PRENSA de CONCAPA

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